Mientras la psiquiatría tenga una alianza con el poder, no podrá cumplir el primer principio de su juramento hipocrático:
NO HACER DAÑO
Principios del juramento hipocrático

Este juramento se basa en los principios fundamentales de la medicina, cuyos compromisos claves aplicados a la psiquiatría son los siguientes:
- Beneficencia. El psiquiatra debe de aplicar sus tratamientos en beneficio del paciente. Es fundamental en el área de la psiquiatría dada la situación de vulnerabilidad del tratado.
- Confidencialidad que implica mantener en secreto la información del paciente.
- Respeto a la autonomía. Implica respetar las decisiones del tratado y no permitir que otros factores ajenos le influyan.
- Dignidad humana. Se debe velar por la vida y la dignidad de la persona, lo cual está en contra de atentar contra su imagen corporal y social, así como contra sus derechos humanos y libertades como ciudadanos.
- Integridad profesional. El psiquiatra está al servicio de cuidar las capacidades de la persona, de su salud y de su bienestar, no aplicando ningún tratamiento que vaya contra las mismas ni la deteriore.
- Honestidad. El profesional debe de ser honesto y estar dispuesto a reconocer sus limitaciones. Informar adecuadamente de los efectos de los tratamientos, y de las limitaciones de los mismos
Se constata que a lo largo de la historia la alianza del ejercicio psiquiátrico con el poder se repite una y otra vez, aunque la cara visible de la misma sea distinta, y en la actualidad sea menos obvio identificarla.
No vamos a volver muy atrás, sino a una etapa por todos conocida, la etapa de la historia nazi, intentando dar luz a los porqués del presente.
Para algunos padres hoy, lo que está pasando, o ha pasado con sus hijos, la violación de los derechos de los mismos que han tenido desde el campo de la psiquiatría, emocionalmente una y otra vez, les lleva al recuerdo de la psiquiatría nazi. Hablan con amargura, con una amargura que se observa a través del tono de las palabras, como si el corazón no dejara de sangrarles, porque viven que la vida de sus hijos ha sido truncada en una parte importante. Fueron a pedir ayuda y se encontraron en un barrizal de desolación, donde la hierba y la esperanza estaban truncadas. ¿Qué ha sucedido? ¿Se exagera? No, son testimonios recogidos.
Los padres fueron a pedir ayuda psiquiátrica para sus hijos y se encontraron en un barrizal de desolación, donde la hierba y la esperanza estaban truncadas.
Además del exterminio, la psiquiatría nazi contribuyó a:
- Implementación de leyes que permitían la esterilización forzosa de personas con supuestas enfermedades hereditarias, como la esquizofrenia.
- Experimentación con pacientes en instituciones psiquiátricas que también fueron sometidos a experimentos médicos inhumanos, rompiendo todos los cánones éticos.
El legado de estos abusos llevó al desarrollo de códigos de ética médica internacionales, como el llamado Código de Núremberg, que enfatizan la necesidad del consentimiento informado y la protección de los sujetos en procesos de investigación. Sin embargo este código no se aplica en el presente, es casi ignorado.
Antes del programa Aktion T4 nazi se empieza con una esterilización forzosa de las personas con enfermedades mentales, especialmente con las catalogadas de esquizofrenia. Se consideraba que estas personas trasmitirían sus trastornos a sus hijos. Entre 1934 y 1945 se calcula que fueron esterilizadas de forma forzada en Alemania unas 400.000 personas.
Objetivo: limpiar la raza. Programa Aktion T4
Si la información que hemos recibido del holocausto judío es amplia, y se ha llevado al cine en películas magistrales como La lista de Schindler (1993) o El Pianista (2002), bastante menos se ha hablado de la otra masacre perpetrada por los nazis, en donde se asesinó a cerca de 300.000 personas que padecían algún tipo de discapacidad o trastorno mental. La injustificable y criminal excusa era limpiar la raza aria de la supuesta contaminación que suponían estas personas con defectos.
La psiquiatría alemana de aquellos años estaba fuertemente influenciada por las teoría de la higiene racial y la eugenesia que consideraban a ciertos individuos vidas indignas de ser vividas (Lebessunwestes leben). Se consideraba a los pacientes con enfermedades mentales, discapacidades físicas graves o epilepsia, como una carga genética y económica, un lastre humano (Balastexistenzan) para la sociedad alemana y la pureza de la raza aria.

En el otoño de 1939 los estrategas de T4 empezaron a distribuir cuestionarios cuidadosamente formulados a todos los funcionarios de salud pública, hospitales públicos y privados, instituciones de salud mental y asilos para enfermos crónicos y ancianos. El espacio limitado y la redacción de los formularios, al igual que las instrucciones de las cartas de presentación adjuntas, se combinaron para dar la impresión de que la encuesta estaba destinada simplemente a recopilar datos estadísticos.
El siniestro propósito del formulario solo se insinuaba debido al énfasis que se ponía en la capacidad para trabajar del paciente y en las categorías de pacientes que se requería que las autoridades de salud identificaran en la investigación.
Las categorías de pacientes se organizaban entre:
- Los que sufrían de esquizofrenia, epilepsia, demencia, encefalitis y otros trastornos psiquiátricos o neurológicos crónicos.
- Los que no eran alemanes o de “sangre afín”.
- Los criminales dementes o los recluidos por motivos penales.
- Los que habían estado recluidos en la institución durante más de cinco años.
Se reclutó a “expertos médicos” en secreto, muchos de gran reputación, que trabajaban en equipos de tres para evaluar los formularios. Con base en sus decisiones, a partir de enero de 1940, los funcionarios de T4 empezaron a retirar de sus instituciones a los pacientes seleccionados para el programa de “eutanasia”. A los pacientes los trasladaban en autobús o en tren a una de las instalaciones centrales de gaseo para matarlos.
A las pocas horas de su llegada a dichos centros, las víctimas perecían en las cámaras de gas, disfrazadas como duchas, donde se usaban botellas de monóxido de carbono puro. Los funcionarios de T4 quemaban los cuerpos en crematorios adjuntos a las instalaciones de gaseo. Otros trabajadores tomaban las cenizas de las víctimas cremadas de una pila común y las colocaban en urnas para enviarlas a los familiares de las víctimas. Los familiares o los tutores de las víctimas recibían una de estas urnas, junto con un certificado de defunción y otros documentos en los que se indicaba la fecha de la muerte y una causa de muerte ficticia.
Un programa secreto donde los estrategas y funcionarios tomaron importantes medidas para ocultar los hechos. A pesar de todo, el programa se convirtió en un secreto a voces y hubo protestas privadas y públicas por los primeros asesinados, más de 70.000 personas. Se interrumpió por orden de Hitler en agosto de 1941. Posteriormente se continuó el programa hasta llegar a alrededor de 300.000 personas.

La integración de la psiquiatría en la maquinaria nazi pervirtió la ética médica y la puso al servicio de una ideología genocida, facilitando crímenes atroces.
Los paciente que eran seleccionados para una Gnadentod o muerte digna, eufemismo para hablar de la intencionalidad del programa, eran trasladados a centros especializados, donde se procedía a asesinarlos a través de tres métodos: el ya expuesto de la cámara de gas, la inyección letal o la dieta del hambre.
El cine al servicio de la ideología de limpieza nazi
Para facilitar la normalización de estas práctica del T4 se escribieron guiones de películas. Una de ellas Dasein ohne Leben (“Existencia sin vida”) 1942, se hizo con el objetivo de infiltrar en la población la idea de que el cuidado de los enfermos era demasiado caro y que dar terapia a personas “genéticamente enfermas” era inútil. La película calificó la enfermedad mental hereditaria como una amenaza para la salud pública y la sociedad, y pidió el exterminio de los afectados.

Otra película, con el sencillo título de Geisteskrank (“Mentalmente enfermo”), presentaba en detalle cómo los psiquiatras examinaban diligentemente los historiales de caso y diagnósticos anteriores de cada paciente para establecer si eran o no “incurables”. Los camarógrafos filmaban las cámaras de gases desde una mirilla para mostrar cómo se les asesinaba. (CCDH)
El guion reza: “Se expone a los pacientes a los efectos del monóxido de carbono. El gas que se introduce es totalmente inodoro, y al principio elimina en los pacientes los poderes de juicio y después los deja inconscientes”. Y cuando el paciente respira por última vez, un comentarista invisible dice: “Sin dolor ni lucha, y estando totalmente inconsciente, se libera al paciente mediante la muerte”.
Cuando terminó la guerra, los nazis destruyeron otras películas igualmente explícitas y acusadoras. Sin embargo, se encontraron secciones de película sin editar que correspondían a una de ellas, Las leyes de la herencia (Das Erbe, 1935). El guion también fue escrito, dicen por psiquiatras, grupos de camarógrafos vestidos como “médicos” recorrieron los asilos del país para crear escenas que estigmatizaran a los discapacitados.
Esta película, hecha al estilo de un documental, presenta una versión perversa de las enseñanzas de Darwin. Sólo los aptos y los fuertes deben vivir… La naturaleza inevitablemente destruirá todo lo que es débil en la vida.
El guion especificaba que se iluminaran los rostros de los pacientes desde abajo para darles un aspecto “demoníaco y demente”; se utilizaba una iluminación baja penetrante para lograrlo.
Este documental de propaganda fue ampliamente difundido a nivel nacional como parte del aparato de propaganda controlado por Joseph Goebbels
Dos películas actuales alemanas tratan la temática del Aktion T4
Niebla en agosto (Nebel in August, 2016). Narra la historia real de Ernst Lossa, un chaval de 13 años de la minoría yeniche, calificado de antisocial y rebelde, maltratado y azotado, que fue internado en un hospital psiquiátrico. Allí es testigo de un programa nazi de eutanasia, por lo que decide intentar sabotear el sistema, junto con sus amigos, e intentar huir. Más tarde es asesinado como parte de un programa de eutanasia infantil nazi.
Los nazis exterminaron a una serie de personas alemanas por suponer una mancha en la raza aria al padecer ciertas discapacidades o simplemente por tener antepasados sospechosos.
La etnia yeniche era un pueblo de nómadas europeos asentados en Europa Central.
Ernst padecía lo hoy diagnosticado por la psiquiatría como trastorno de déficit de atención. Se le consideró no lo bastante ario para ser alemán.
En esta película se observa una de las técnicas de la eutanasia utilizada: la dieta del hambre.
Se alimenta a los enfermos seleccionados con una especie de sopa que, en realidad no contiene ningún tipo de nutriente, y que ha sido tratada para ello.
La sombra del pasado (Werk ohne Autor, 2018). La película incluye una subtrama importante sobre la eutanasia nazi y la esterilización forzada de personas con enfermedades hereditarias, basándose en la vida de Kurt Barnert. El protagonista está marcado por un trauma infantil, el asesinato de su tía, a quien los nazis mataron por tener problemas de salud mental.
La película pone el foco en las personas con discapacidad o enfermas que eran esterilizadas o asesinadas para la purificación de la raza aria.
Volvamos a la actualidad ¿Cuáles son los motivos presentes de una psiquiatría tan ineficaz y que sigue haciendo estragos? ¿Qué herramientas usa la psiquiatría preponderante para seguir en el poder, sin juicio crítico sobre su labor?
Dando un paso hacia el hoy, la psiquiatría biomédica sigue enganchada en conflictos de poder, en servir a intereses que no son propiamente el de sanar a la persona, sino a intereses económicos, comerciales, de mercado y de visión materialista de la vida, políticos, sociales, de grupos de presión. Sigue sin poner el centro en los principios del código hipocrático.
El primero, ya se ha dicho, es NO HACER DAÑO.

Mientras que a quien acuda a una consulta de psiquiatría, o de salud mental, no se le respeten completamente sus derechos y no se le trate igual que a otro ciudadano, mientras se autoricen ingresos involuntarios, mientras se practique la coerción en sus diversas formas, física, química…, seguiremos en la edad de piedra, y la psiquiatría estará al servicio del poder.
Hay que cambiar el paradigma de la psiquiatría, es urgente.
M.ª Rosa Arija Soutullo
Psicóloga
Noviembre 2025
REFERENCIAS:
– Enciclopedia del Holocausto. Programa de Eutanasia y Aktion T4. encyclopedia.ushmm.org
– La lista de Schindler (1993). La película está basada en hechos históricos. Dirigida y coproducida por Steven Spielberg, la película ganó siete premios Oscar. Está basada en la novela El arca de Schindler.
– El Pianista (2002). La película es la adaptación autobiográfica de un superviviente Wladyslaw Szpilman, un brillante pianista de una estación de radio judía-polaca. Fue dirigida por Roman Polanski.
– Dasein ohne Leben (Existencia sin vida). Cortometraje documental de propaganda nazi de 1942. Dirigido por Hermann Schwenninger.
– Geisteskrank (Mentalmente enfermo) (1942). Se examina la historia clínica del paciente, pasado y presente para establecer si tiene cura. Justifica la eugenesia.
–Las leyes de la herencia. (Das Erbe, 1935).
– Niebla en agosto (Nebel in August, 2016). Dirigida por Kai Wessel. Un niño de la comunidad yeniche es internado en un hospital psiquiátrico y experimenta el programa nazi de eutanasia. Consciente de lo que está ocurriendo y muy unido a sus amigos intentará sabotear el programa.
–La sombra del pasado (Werk ohno Autor, 2018). Dirigida por Florian Henckel von Donnersmarck. En ella el Dr. Carl Seeband es el encargado de ordenar la esterilización de quien presuntamente padece una enfermedad mental que le inhabilita para tener descendencia. En este caso el el personaje de Elisabeth May, tía del protagonista de la película.
