Me pongo a escribir para dar voz a mi historia personal con la psiquiatría y supuestos médicos del espíritu.

Nací en 1985 en Barcelona, mi historia es una de tantas de como los psiquiátricos atraen y hacen del sufrimiento su ganado, sí, así es, en este mundo hay más bien unos pocos que se alimentan del sufrimiento de unos muchos.

Crecí en una familia disfuncional donde mi madre, diagnosticada de esquizofrenia al poco tiempo de darme a luz, durante mi niñez estaba tres meses bien al año, el resto estaba muy eufórica además de tomar café y alcohol, lo que incrementaba su euforia y había épocas en las que estaba muy deprimida en la cama sin hacer más que levantarse de vez en cuando a fumar a la cocina.
Mientras tanto mi padre iba a trabajar y se encargaba de todo en casa.

Viví muchas injusticias de mis padres nosotros como hijos, era bastante descarada la diferencia de trato y consideración entre mi hermano y yo, lo que me llevó a sufrir bastante.

Cuando tenía dieciocho años tuve una intuición muy fuerte de que a mi hermano le podían dar un puñetazo que podría ser fatal. Esto lo viví tan real que sabía que sería así. Con diecinueve y medio se lo pude contar a un amigo y pero no le dije que esto lo podía matar, sólo le dije que le iban a dar un puñetazo, que era muy probable.
Año y medio después paso así como yo lo había intuido. Diez dies en la UCI del Hospital Clinic de Valencia temiendo caerme/caernos en un pozo si finalmente no lo superaba. El décimo día nos llama a su despacho el médico y nos dice que había sufrido muerte cerebral, que podíamos llevárnoslo a casa como un vegetal o dejarlo morir en paz, a lo que yo mismo con 21 años contesté que queríamos donar sus órganos, una situación de las que nunca te imaginas que te vas a ver.

A partir de ese día cada mañana al despertar era un trance estático donde debías empezar a hacerte consciente de que tu hermano no iba a estar nunca más, que ahora éramos una familia de tres, pero al tercer día al despertar, antes de abrir los ojos, vi mi alma descender a un abismo oscuro e infinito, en ese momento me di cuenta de que si mi alma seguía descendiendo me iba a morir, debía reaccionar físicamente para tomar consciencia de mi cuerpo y eso hice, rápidamente reaccioné y me puse de pie al lado de la cama mirando hacia la puerta que estaba abierta, en ese momento visualicé lo que representa el cuento de El Principito, yo era una cría de ser humano caminando por un mundo pequeño y totalmente desolado sin ninguna identificación con el mundo que percibe una persona “normal”.
Fui bajando las escaleras y fui reconociendo quien era, quien eran mis padres, mi pueblo, etc, llegué a la cocina y estaba mi madre sumida en un estado parecido al mío y entonces uno al lado del otro fue como si camináramos por una cuerda floja donde si te caías estabas muerto, sí, en ese momento pudimos decidir si dejarnos llevar por las pena y la tristeza y morir e ir con mi hermano o seguir viviendo. Todo esto mientras los periodista de varios medios de comunicación llamaban tanto por teléfono como a la puerta de casa, terrible.


El despertar era un trance estático donde debías empezar a hacerte consciente de que tu hermano no iba a estar nunca más.

Pasaron los días y tanto mi padre como yo acordamos seguir con nuestra vida lo más normal posible: él siguió trabajando como profesor en cuanto se vio con fuerzas y yo seguí estudiando el segundo curso de un grado superior de automoción.

Todo más o menos bien, seguí estudiando una ingeniería en diseño y un máster, encontré pareja, parecía que todo iba bien pero por dentro no iba tan bien, necesitaba escucharme y hacer algo de terapia. No me daba cuenta de que vivía profundamente traumatizado y emocionalmente muy bloqueado. Empecé a trabajar como profesor y el primer verano que tenía vacaciones y dinero en el bolsillo me fui a hacer el Camino de Santiago donde conocí a una chica de Granada que me habló de plantas maestras o medicinas ancestrales y fui de cabeza. Al volver a Barcelona, en el primer retiro que vi que hacían estas cosas me lancé sin pensar demasiado, yo no sabía mucho del tema y nunca lo había experimentado, sólo lo que me había dicho esta chica que ahora es mi amiga. La planta me abrió a la vida, tanto a lo bueno como a lo malo pero no me hicieron una buena integración y posterior seguimiento, fue divino pero después de eso divino sucedió el descenso a los infiernos de mi historia vital, lo que me llevó al primer ingreso en el Hospital Son Espases de Mallorca cuando fui a visitar a unos amigos.
Todo empezaron a ser sincronicidades, todo me hablaba, cada gesto, cada propuesta de plan… Un día me levanté por la mañana sin haber dormido mucho y después de despertar a este amigo me senté en el sofá y allí estaba todo el dolor de la muerte de mi hermano esperando para que lo sintiera, pero tenía miedo de morirme al hacerlo y al resistirme empecé a delirar y estos amigos decidieron llevarme al hospital, donde estuve unos 12 días, donde me ataron a la cama el cuarto día y empecé a gritar como si me estuvieran matando y a pegarme por la culpa que sentía por no haber podido hacer nada por mi hermano, a lo que los médicos sólo veían que me había vuelto loco pero no, llevaba siete años sin poder expresar nada y lo estaba haciendo, estaba empezando a liberarme de toda aquella carga, lo que para los médicos era locura para mi era lo-cura, me estaba curando y ahí empezó mi historia con la psiquiatría, salí de allí con Invega 3mg, Olanzapina 6mg y otro tanto de ansiolítico, parecía un zombi y babeando. Sobre el quinto día de ingreso llegaron mis padres y me dijeron que un médico muy bueno les había dicho que yo no estaba bien y que tenía que tomar medicación de por vida, a lo que yo me visualicé en una pequeñísima isla desierta solo y con una bandera clavada a mi lado que decía que si que estaba bien.

Me senté en el sofá y allí estaba todo el dolor de la muerte de mi hermano esperando para que lo sintiera, pero tenía miedo de morirme al hacerlo y al resistirme empecé a delirar (…)
Lo que para los médicos era locura para mi era lo-cura.

Ni a mi peor enemigo.

Me asignaron un psiquiatra de cabecera en mi zona y éste estuvo unos 8 años repitiéndome por activa y por pasiva que “lo mío” era genético, sin hacer caso al trauma de la muerte de mi hermano ni a mis dificultades con mi familia, algo que me indignaba mucho y me hacía ser muy rebelde.

Mientras ellos querían sintetizar lo que me pasaba, yo andaba descubriendo los secretos de la naturaleza, de los animales salvajes, de las plantas, del sol, de la luna y las estrellas.

El psiquiatra estuvo unos 8 años repitiéndome por activa y por pasiva que “lo mío” era genético, sin hacer caso al trauma de la muerte de mi hermano.

Y así sucedieron hasta once o doce ingresos en total hasta día de hoy (2026) donde he vivido de todo y donde se me ha tratado muy mal, con poca empatía, falta de humanidad, falta de presencia, sólo víctima de las neurosis repentinas de diversidad de psiquiatras, que en unos minutos pretendían emitir un diagnóstico o solución a mis problemas, en algunos casos cuando a base de sufrir y con ayuda de mi maestro espiritual ya era sacerdote de la cosmovisión amazónica. Mientras ellos querían sintetizar lo que me pasaba yo andaba descubriendo los secretos de la naturaleza, de los animales salvajes, de las plantas, del sol, de la luna y las estrellas.

Así como me dijo una maestra espiritual ya fallecida:
«En este mundo estamos todos locos hijito! Cada uno a su manera!»

Mientras no se haga daño a nadie, lo nuestro debería de ser sentirnos libres de expresar nuestros sentimientos y emociones y algo que he descubierto también, perseguir a nuestros miedos para sentirnos aún más libres.


Gracias por haber llegado hasta aquí,
Un saludo afectuoso
D.O.LL.


P. D.: Actualmente, tengo una hija, estoy casado y trabajo como profesor de formación profesional

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 Asociación de Afectados por la Psiquiatría (Apsi)
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