Hace unos 15 años, los investigadores hicieron algo que nunca se permitiría en seres humanos.

Administraron Prozac (fluoxetina) a crías de mono y las siguieron durante años.

No porque los monos estuvieran enfermos.

No porque se tratara de medicina experimental.

Sino porque los científicos estaban preocupados por los efectos que los ISRS podrían tener en el cerebro en desarrollo.

En este vídeo, el Dr. Josef Witt-Doerring, psiquiatra certificado y antiguo funcionario médico de la FDA, analiza lo que realmente se descubrió en esos estudios.

No se trataba de un experimento marginal.

Se llevó a cabo en los principales centros de investigación de primates de Estados Unidos y se publicó en las principales revistas médicas.

Los monos recibieron dosis equivalentes a las que se recetan a los niños.

Se les hizo un seguimiento durante el tratamiento y mucho tiempo después de suspender el medicamento.

Trataremos los siguientes temas:

• Por qué se utilizaron monos como modelo para los niños.

• Qué ocurrió con el sueño, la atención, las respuestas emocionales y el comportamiento social.

• Los cambios cerebrales que persistieron mucho tiempo después de suspender el Prozac.

• Por qué la falta de «significación estadística» no significa que no haya daño.

• Qué pueden significar estos hallazgos para los niños a los que se les recetan ISRS en la actualidad.

 Asociación de Afectados por la Psiquiatría (Apsi)
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