Mª Rosa Arija, psicóloga y cofundadora de la Asociación de Afectados por la Psiquiatría, rompe el silencio y apunta directo al corazón del sistema de salud mental. Su hijo murió por la medicación psiquiátrica. Señala que la psiquiatría está medicalizando el malestar humano, creando adicción, cronificando el sufrimiento y destruyendo vidas.
Mª Rosa declara que los psicofármacos no curan: silencian, dañan y enganchan, y que los efectos adversos (inquietud motora, deseo de morir, daños orgánicos…), se esconden o se atribuyen falsamente a la “enfermedad”. Niños, jóvenes, ancianos y familias enteras quedan atrapados en un sistema que, según ella, vulnera derechos humanos, anula a la persona y responde más a intereses económicos que a un cuidado real.
La alternativa existe, pero se margina: psicoterapia, diálogo abierto, escucha, acompañamiento, casas de reposo y abordajes humanos sin coerción ni etiquetas que condenan de por vida.
